sábado, 17 de marzo de 2012

Por tierras templarias (I). Las Fuentes del Marqués.


                                                                                                                               


Le falta una  "ese"  a la palabra Marqués, pero como  estamos en Murcia
no se echa mucho en falta.
A dos kilometros de Caravaca de la Cruz (Murcia) se encuentran Las Fuentes del Marqués, un lugar especial que te acoge desde que llegas. Estupendo para ir con niños, con amigos, solo... porque sea como sea seguro que lo disfrutas. En él, debido a la peculiar permeabilidad del terreno se producen varios nacimientos de agua que discurren con mayor o menor fuerza a lo largo del recorrido, el suave murmullo de esta te acompaña en tu paseo, las distintas tonalidades de verde donde reposa la vista hacen que te relajes y lo peculiar del enclave logra que te evadas y aunque estés rodeado de gente tienes la sensación de estar solo. Hay algo impalpable en este rincón, algo que emana de la suma de los elementos que lo componen y que lo convierten en un paraje mágico.


Un sitio tan especial que los templarios construyeron aquí un torreón, algunos dicen que como lugar de avanzadilla, ya que esta zona se encontraba junto a lo que era la frontera con el reino Nazarí (Granada), otros dicen que era una especie de hospital de reposo para aquellos soldados que se tenían que recuperar de las heridas producidas en batalla. Lo cierto y verdad, es que, cuando este lugar fue elegido por los templarios, que como todos sabemos, no daban puntada sin hilo, algo especial debía de tener y quizás, algo más de lo que se ve. Varias leyendas recaen sobre él, por no olvidar que fue lugar de inspiración para San Juan de la Cruz.




El lugar perteneció a la Orden del Temple. Quizá en la desamortización de 1835 pasó a propiedad particular. Marín de Espinosa en su Historia de Caravaca, escrita hacia 1856, afirma que el lugar pertenecía entonces al Marqués de San Mamés de Aras. Y ahí podemos encontrar el origen del nombre: Fuentes del Marqués.
Más información aquí:
http://www.turismoyarte.com/regiones/murcia/caravaca_de_la_cruz/caravaca_de_la_cruz2.htm








El Torreón Templario.

Junto a la belleza del paisaje podemos contemplar lo que se denomina el Torreón de los Templarios, una construcción que, aunque atribuida a la Orden del Temple, data del siglo XVI, (hay quien la atribuye a la Orden de Santiago, que heredaron, en Caravaca las posesiones del Temple) y que probablemente hereda su nombre al levantarse sobre una construcción anterior de origen templario. Está situado a la entrada del paseo principal del paraje de Las Fuentes del Marqués y sobre el que la imaginación popular ha tejido numerosas leyendas.









Como la leyenda que asegura que el torreón comunica mediante un túnel que pasa bajo el río Argos con el castillo o santuario. Este túnel sirvió a los templarios para escapar de su detención tras promulgar Clemente V la supresión de la Orden.

Y si además de alimentar el espíritu, queréis alimentar el cuerpo, os recomiendo el restaurante de las fuentes. Nos atendieron de maravilla y comimos mejor. Aclaro para los mal pensados que ni soy familia, ni llevo comisión del restaurante, lo que si me llevé fue un buen recuerdo del arroz con magra y verduras que nos sirvieron.

El guardián del restaurante.




7 comentarios:

  1. Yo fui hace unos años, con mis hermanos y mis sobrinos y la verdad,les gustó mucho(sobre todo a los peques que no paraban de jugar correteando por todos lados). Además hay una especie de jardín botánico (si mal no recuerdo. Y pienso que es más un lugar de reposo que de otra cosa. Por lo menos es la sensación que tienes al estar allí. Recuerdo que a pesar de ser verano, había mucha gente por allí quizás buscando el frescor de la sombra de los árboles y del agua que está fresquita, incluso había muchos que estaban disfrutando de su novela favorita tranquilamente. Recomiendo visitarlo a quien no conozca el lugar,pues es un enclave precioso. Y ya de paso ver el castillo y el casco antiguo de Caravaca. Eso sí mejor en primavera, pues en invierno suele hacer frío de verdad.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Ya de vuelta, acabo de ver los comentarios. Jardín botánico, que yo haya visto no, pero nos quedaron zonas por ver, las cuevas, no cruzamos a la isla, pero quiero volver para primavera. Se respira paz por todas partes y es una de las cosas que más me llamó la atención, porque aunque hubiese mucha gente, no había bullicio, parecía que estabas solo. Lo de Caravaca y el castillo es la segunda parte que ya llegará.

      Eliminar
    2. La verdad es que creo recordar que había una zona con distintas especies de árboles pero no me acuerdo porqué zona estaba esto que te comento, si no te lo diría...es que en ese verano, también estuvimos haciendo turismo y entre otros estuvimos también el santuario de la Virgen de la Esperanza en Calasparra que también me impresionó muchísimo, es precioso.

      Eliminar
  2. Bonito lugar; de esos que me gustan a mí hasta con gato negro y un río con nombre de mítico perro: 'Argos'...

    ¡Non nobis Domine, non nobis, sed Nomine Tuo da Gloriam! :D

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Pues sï el lugar es precioso y merece la pena una escapadita. Lo del río no estoy segura porque aunque la leyenda habla del río Argos hay otro río que nace en Caravaca: el Quipar. He estado buscando a ver a que río corresponde este nacimiento, pero nada de nada, aunque creo que sea más el Quipar que el Argos...

      Es la típica zona que Juan Ignacio Cuesta definiría como Lugar de Poder, no solo por las sensaciones que te transmite, si no que además tienes nacimientos de agua, cuevas...vamos, que todos sabemos que los templarios sabían muy bien que lugares elegían y porqué.

      Eliminar
  3. De Calasparra tengo muy buenos recuerdos: los baños en el río cuando era pequeña. Que ahora lo veo correr y no dejo a mis hijos que se metan ni loca, vaya corriente lleva!...Como cambian las tornas!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Eso si que es verdad, lleva mucha fuerza el río, mira que el día que fuimos hacía calor pero hasta mis hermanos les daba respeto, y eso que había alguno bañandose pero en esos casos la prudencia es la mejor consejera.

      Eliminar